Europa en llamas: la brutal ola de calor reaviva los incendios forestales con decenas de heridos y miles de evacuados

Países como Croacia, Alemania y Francia enfrentan un escenario crítico. Más de 150 millones de europeos sufren temperaturas extremas que avivan los focos y complican el trabajo contrarreloj de los bomberos y el ejército.

INTERNACIONALESSOCIEDAD

EQUIPO BREVE.

8/14/20261 min read

El verano europeo se convirtió en un verdadero infierno. Una intensa ola de calor reavivó y potenció este viernes múltiples focos de incendios forestales a lo largo del continente, dejando a su paso miles de evacuados, viviendas destruidas y equipos de emergencia trabajando al límite de sus capacidades.

Croacia, el epicentro del desastre

Uno de los focos más dramáticos se vive en Lokva Rogoznica, en la costa central de Croacia. El fuego, impulsado por fuertes vientos, arrasó pinares y alcanzó zonas residenciales y turísticas. Las autoridades confirmaron un saldo de 36 heridos —diez de ellos en terapia intensiva en la ciudad de Split— y más de 2.000 turistas y locales evacuados ante el avance indomable de las llamas.

Despliegue militar en Alemania y récord en Francia

La crisis climática no da tregua en el resto de Europa. En Alemania, un voraz incendio obligó a evacuar a 1.800 habitantes, requiriendo la movilización urgente del propio Ejército para asistir a los bomberos en la contención.

En paralelo, Francia atraviesa uno de sus peores años históricos: en la región de Landas se consumieron 1.100 hectáreas en las últimas horas, sumándose a las más de 100.000 hectáreas ya destruidas por el fuego a nivel nacional en lo que va del 2026.

Alerta máxima y un clima asfixiante

El panorama desolador se repite en Reino Unido (con bomberos hospitalizados por agotamiento) y Grecia, donde varias regiones mantienen el nivel 5 de alerta. Según cálculos meteorológicos, al menos 150 millones de residentes en Francia, Alemania, España e Italia soportan hoy temperaturas sostenidas por encima de los 35°C. En este contexto de sequedad extrema, el continente es un polvorín donde la dirección del viento define el curso de la próxima tragedia ambiental.